27.3.11

Qué fálico...

Probablemente se preguntan qué significa la expresión "Qué fálico"... y sólo tengo una respuesta concreta que darles. Cualquier cosa puede ser extremadamente "fálica". Ya sea una situación triste, frustrante, alegre o simplemente eufórica...

Pero en este caso lo fálico es el hecho de que el protagonista de "The cathcer in the rye" piense y analice  exactamente igual que yo. Me identifico con el hasta el punto de que no puedo acabar el libro. (Si profe... si se pregunta si acabe el libro... lo acabé. Aunque admito que no me gustó como acabó.)

Holden (el narrador de la historia) considera que la vida es un juego; pero si no estás jugando en el bando apropiado... la vida no juega a tu favor. (I beg to differ). En experiencia propia... sólo tú mismo sabes si juegas a tu beneficio o a tu desventaja. Tus acciones definen si lo que resultará puede ser beneficioso o completamente fálico para tu existencia.

La manera en que Holden divaga al hablar me hace sentir que estoy escuchándolo como si estuviéramos uno al lado del otro. (Tal vez compartiendo un buen cigarro en Maricri antes de entrar a la clase de Etanislao... Clase tan fálica esa). El narrador cuenta sus experiencias sin pelos en la lengua. No tiene maquillaje para contar sus vivencias, ni cortinas para tapar lo que piensa de las mismas. Tal vez por esto me identifico con el.  (Me han oído hablar de ciertas experiencias fálicas que he vivido... pero nunca mi punto de vista fálico o crudo, ni moralejas de las mismas).

Al final... Holden y yo podríamos ser una misma persona. Una actitud indiferente hacia la vida no se hereda, se crea. La vida nos ha puesto a pensar como los verdaderos cínicos que tenemos dentro de cada uno de nosotros. Y tener las agallas de liberar nuestros pensamientos es lo que definiría si realmente hemos vivido.

Andar por la vida expresando lo que realmente sentimos... bueno... para muchas personas no es gran cosa, y para varios es muy fácil. Para mi, es realmente difícil expresar lo que siento. Siento que a nadie podría importarle, y a otros (en minoría) podría impactarles. Pero al final, dejar que el mundo nos conozca por quien realmente somos, sin sentirnos cohibidos ni acusados... Es una experiencia intensa... Y solo pienso "Oh wow... to let someone know me for who I really am?...


Qué fálico..."


17.3.11

Objetos o Pensamientos externalizados?

Todo objeto que nos rodea significa algo. Es una idea que viene de una mente eficaz, práctica y creativa con el fin de crear cosas más útiles para el público adquisitivo. Cada mejora o alteración en su diseño tiene una razón de ser y cumple una función específica. Pero más importante, cada objeto viene de un pensamiento o de una necesidad... y comúnmente de un problema.

Veámoslo así: un día un carajito estaba caminando del colegio a su casa (eso no se estila en este país, por eso estoy segura de que la persona que ideó el próximo objeto es gringo... porque ellos si caminan. Y actualmente sostienen el por ciento más alto de personas obesas en el planeta. Fail.) En el trayecto, el niño va fantaseando con llegar a su habitación a jugar Atari y comer Combos la tarde entera. Pero justo al doblar la esquina, se da el verdadero estrallón! Seis "f*cking" después, el jóven admira sus Converse. Se da cuenta que el cordón de amarrar el zapato está completamente deshilachado y, por más apretado que lo haya amarrado, falling face first le tocaba eventualmente.

Luego de entrar por la puerta de su casa, un zapato puesto y otro en mano, decide sentarse en su cuarto y pensar en una solución. Luego de dos fundas de Combos (sabores Pizza y Queso Cheddar), al pequeño le prende el bombillo! "Porqué no amarrar un poco de teipi alrededor del cordón?!" y Eureka! (imagino que esa era la expresión en aquellos tiempos) En ese momento nace el herrete o aglet como le llaman los de la USA (ojo: este blog es de origen dominicano- se pronuncia "ussa" no "yu-ess-ei")

Claro, a esta solución casera más adelante se le suma la creación del herrete en plástico (que a la larga es un fracaso pues, en experiencia propia, el Chihuahua de la casa lo maca igualito y el bebé de 4 años lo considera un bobo) y este luego evoluciona a uno de metal y así sucesivamente.

Y cómo olvidar el Velcro! Ideado para los niños muy pequeños que todavía no son capaces de amarrarse los cordones por sí solos (y si el padre o la madre decide enseñarle, tampoco le encuentran sentido a la metáfora del conejito entrando al agujero y cruzando el árbol y... la verdad que los padres son unos filósofos).

Tal vez el diseño no es tan aburrido como pensaba. Después de todo, gracias a algún grupo de diseñadores (o un gringo gordito), no somos vulnerables al peligro de caer al piso por culpa de un cordón ni a sufrir oyendo la metáfora del conejito (que a medida que crecemos se torna un cuento sexual. Cómo? No sé).

(Y si nada de lo que dije les hace sentido: véan el documental de Gary Hustwit "Objectified")