Todos conocemos esta emoción a fondo. Ya sea por el presente o el futuro, real o imaginario, el miedo no es más que un sentimiento muy desagradable que debemos aprender a ignorar. En pleno lenguaje coloquial: déjenlo en la gaveta.
Según el primer link que nos brinda Google Search al buscar la pregunta "Qué es el miedo?", el Miedo es el segundo álbum lanzado en el 2003 por la banda argentina Adicta. (Si lo sé...yo pensé lo mismo...FAIL).
Pero al paso de dos minutos mirando la pantalla de mi laptop con una expresión escéptica, decidí buscar algo más de información.
Luego de varios chipeos de parte de Google, vine a encontrar que el miedo es una emoción caracterizada por un sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de algún peligro. Si lo vemos desde un punto de vista biológico el miedo es un proceso de adaptación que genera en nosotros hasta cierto punto un mecanismo de defensa. Gracias a este sentimiento, nos restringimos de hacer cosas que sabemos podrían perjudicarnos a la larga. (O simplemente ser unos pendejos de la vida, como la gente que le tiene miedo a las mariposas. Sin ánimo de ofender).
A mi entender, cuando se refieren al miedo como un "proceso de adaptación", quiere decir que después de un tiempo es posible superarlo. Vamos enfrentándolo poco a poco y adaptándonos a el. Si, tal vez la persona tendría que toparse con dos o tres mariposas de las que siempre están pegadas al marco de una puerta, y verse obligada a convertirse un ermitaño porque pasar por esa puerta da "MUCHO MIEDO". Pero después de varias vueltas e intentos uno se ve obligado a superar el miedo. A cruzar esa puerta! (aunque sea agachado, con teriquito y una cara de estreñimiento).
El miedo forma parte del carácter de una persona. No dejemos que el miedo se vuelva parte de nosotros y que seamos conocidos por el. "Esa Bianca e' ma pendeeeja!" (Eso sería un fail) El miedo no se puede alargar y menos sin justificación.
El miedo es mental, y así como ignoramos día a día que tenemos tareas pendientes, ropa que colgar, repasos que embotellarnos, (y hasta retirar Etanislao)... Ignoremos el miedo! Conquistemos nuestras mariposas!
(Busqué música de la banda Adicta. Sus videos me dan miedo. Vaya, que ironía. Pero el ritmo de esta canción está decente)
11.3.11
6.3.11
El pasado no es pared así que no te recuestes
Luego de tener una conversación muy profunda con un copito de nieve, decidí que quiero compartir este pensamiento.
Inconscientemente tratamos cada día como un disco rayado. Nos levantamos pensando en las cosas que dejamos pendientes el día anterior. Están los pendientes del trabajo, la universidad, el lío con el novio (hasta el odio al pendejo que tachamos con una equis y por eso se conoce como eX-). Estos son pensamientos repetidos. Les damos vueltas a las cosas que sentimos que dejamos pendientes; cuando realmente están más que resueltas. Por nuestra mente cruzan miles de pensamientos durante el día, y más de la mitad si no todos son los mismos pensamientos del ayer.
Hay personas que sólo recuerdan. Recordar está bien, y si recordar nos hace sonreír pues aún mejor. Es algo que hacemos todos. Pero creo que al final al ser humano le gusta sufrir. Algunos seguimos recurriendo al pasado como si fuera un salvavidas. Lo inflamos cuando nos sentimos ahogados en el presente (y no hay barandilla en la piscina, o como yo que nunca doy pie) y nos aferramos a la "comodidad" de la que un día gozamos. Ahí lo dije, "De la que un día gozamos". Por algo no la gozamos hoy. Y por algo el salvavidas se pichó.
No es bueno usar el pasado como un sofá y dormirnos mientras muchas oportunidades nos pasan por delante. Hay señales que debemos captar. La vida misma nos manda pistas, y nos dice si vamos por buen o mal camino. Y no, no estoy diciendo que una persona te tocará el hombro y con voz de Jesucristo te dirá "Sigue adelante que vas por buen camino". Pero el pasado definitivamente buen camino no es. Nuestro cuerpo nos lo dice. Nuestra mente lo grita. Si vamos a cometer una acción y no le decimos a nadie, y nosotros mismos sabemos que no la podemos mencionar... pues abramos los ojos, que en el fondo sabemos que está mal lo que estamos apunto de hacer.
Qué tiene que ver el pasado con todo esto? Bueno... La mayoría de los errores que cometemos son errores ya cometidos. O no? Sino, cómo sabríamos que está mal lo que estamos haciendo? Pues porque ya lo hicimos! Entonces, no le des al pasado el placer de saber que le tienes miedo al futuro. El miedo dura sólo un instante. Hay que seguir adelante, porque lo que se deja atrás no es bueno devolverse a buscarlo.
El pasado no nos define, nos educa. Por eso ya somos lo suficientemente sabios para no repetirlo. Mejor hablemos de él. Porqué? Porque ya pasó...
(Y sí...los copitos de nieve hablan)
Inconscientemente tratamos cada día como un disco rayado. Nos levantamos pensando en las cosas que dejamos pendientes el día anterior. Están los pendientes del trabajo, la universidad, el lío con el novio (hasta el odio al pendejo que tachamos con una equis y por eso se conoce como eX-). Estos son pensamientos repetidos. Les damos vueltas a las cosas que sentimos que dejamos pendientes; cuando realmente están más que resueltas. Por nuestra mente cruzan miles de pensamientos durante el día, y más de la mitad si no todos son los mismos pensamientos del ayer.
Hay personas que sólo recuerdan. Recordar está bien, y si recordar nos hace sonreír pues aún mejor. Es algo que hacemos todos. Pero creo que al final al ser humano le gusta sufrir. Algunos seguimos recurriendo al pasado como si fuera un salvavidas. Lo inflamos cuando nos sentimos ahogados en el presente (y no hay barandilla en la piscina, o como yo que nunca doy pie) y nos aferramos a la "comodidad" de la que un día gozamos. Ahí lo dije, "De la que un día gozamos". Por algo no la gozamos hoy. Y por algo el salvavidas se pichó.
No es bueno usar el pasado como un sofá y dormirnos mientras muchas oportunidades nos pasan por delante. Hay señales que debemos captar. La vida misma nos manda pistas, y nos dice si vamos por buen o mal camino. Y no, no estoy diciendo que una persona te tocará el hombro y con voz de Jesucristo te dirá "Sigue adelante que vas por buen camino". Pero el pasado definitivamente buen camino no es. Nuestro cuerpo nos lo dice. Nuestra mente lo grita. Si vamos a cometer una acción y no le decimos a nadie, y nosotros mismos sabemos que no la podemos mencionar... pues abramos los ojos, que en el fondo sabemos que está mal lo que estamos apunto de hacer.
Qué tiene que ver el pasado con todo esto? Bueno... La mayoría de los errores que cometemos son errores ya cometidos. O no? Sino, cómo sabríamos que está mal lo que estamos haciendo? Pues porque ya lo hicimos! Entonces, no le des al pasado el placer de saber que le tienes miedo al futuro. El miedo dura sólo un instante. Hay que seguir adelante, porque lo que se deja atrás no es bueno devolverse a buscarlo.
El pasado no nos define, nos educa. Por eso ya somos lo suficientemente sabios para no repetirlo. Mejor hablemos de él. Porqué? Porque ya pasó...
(Y sí...los copitos de nieve hablan)
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